Quésabesde... Antonio Aragón Renuncio
lunes, 8 de diciembre de 2014
viernes, 22 de agosto de 2014
Una noche de fotos en Vallter
Los
pronósticos de tiempo no nos eran propicios.
Pero
las posibilidades de éxito eran tales que si la lluvia nos respetaba
tendríamos una noche de fotos preciosa.
En
Vallter, la Vía Láctea es un espectáculo que se aprecia e simple
vista. Quiero decir, que sin ningún tipo de artificio se puede
disfrutar con el sólo motivo de mirar al cielo.
Se
ve perfectamente: esa franja de estrellas con un acúmulo de gases a
modo de playas a los lados que, en efecto, dan la sensación de un
chorrito de leche en agua. Que va del N-W al S-E en los meses de
verano desde aquí y que nos deja unos cielos, en las noches sin
luna, cubiertos de puntos asombrosos con diferentes matices de color,
siempre desde una luminosidad importante pero muy pequeña, y que
salpica de colores el cielo.
Tal
vez no sea un color muy llamativo, tal vez no sea unas fuentes de luz
muy aparatosas pero, cuando tras 2 horas de oscuridad se ven muchas,
muchísimas estrellas en el cielo, y sabes que aun no estás viendo
todas, te sitúas perfectamente en el universo. Descubres que hay
otras cosas más importantes que tu.
Sin
embargo con la cámara te sientes observador, neutral, parte
documental de un hecho magnífico. Periodista de un cataclismo
estelar que pasó hace miles, millones de años antes de que tu
puedas fotografiarlo.
Esta
idea me asombra. Sigo sin ser sentimentalmente consciente de que lo
que veo no existe ya. Lo entiendo, soy culturalmente y educativamente
consciente de que es así. Pero mi cuerpo se niega a sentirlo.
Mis
sentidos me dicen que no. Que lo que veo acaba de suceder. Es como
aquello del espejo de Alicia. En cualquier caso me siento feliz de
haber estado allí para verlo. Para ser testigo de que una estrella
fugaz a surcado el cielo. Que un pedazo de meteoro se ha fraccionado
en millones de partículas y se ha diseminado por la atmósfera.
Nuestros
objetivos estaban orientados hacia el norte, pues las Perseidas,
durante la primera hora eran más numerosas por allí. No
defraudaron. No fueron muchas pero con exposiciones largas, de
entorno a los 25-30 seg., raro hubiera sido si no cogías alguna a lo
largo de la noche.
Según
corría la noche las fugaces estrellas iban saliendo cada vez más
cerca del horizonte y allí había más contaminación lumínica.
La
luna empezó a hacer acto de presencia a eso de las 2h de la
madrugada y amenazaba con estropear la oscuridad que había sido
nuestra aliada durante toda la noche . A las 2:45 salió tras la
montaña que nos hace frontera con Francia. Gracias . Gracias por no
interrumpir una noche de estrellas fugaces preciosa.
Las
fotos a las estrellas tiene una curiosidad y es que, como la tierra
se mueve, pues siempre salen movidas. Hay un mnemotécnico para que
la sensación sea ma mínima posible que consiste en la referencia
500. Esto es: divide 500 entre la focal que vayas a usar y el
resultado será el tiempo en segundos en que no se notará demasiado
que las estrellas se mueven. No es exacto y siempre es mejor quedarse
por debajo de este resultado: por ejemplo 500 entre 15mm da 33'
333333, estas fotos están hechas a 27 seg, la mayoría. Y con todo a
1:1 ves que hay desplazamiento. Sin embargo al tamaño de monitor de
27” no se nota.
La
Vía Láctea siempre estará ahí. Las estrellas … tal vez también.
Pero nosotros habremos cogido un instante que, como todo en el
universo, crees que acaba de pasar pero ya hace mucho que pasó y
siempre ( el Universo siempre lo hace así) suena a batallita de
abuelo a la luz de una chimenea, un café con leche y sólo el ruido
del viento, y los comentarios de los compañeros que disparan sus
cámaras contra la misma diana que tu.
Nos
quejamos del frío: mediados-finales de Agosto a 2000mt y hace un
frío que pela. Menos mal que todo el mundo estaba avisado.
Un
saludo
lunes, 28 de julio de 2014
Una noche con la TORRE AGBAR
Una noche con la TORRE AGBAR
Habían
dado las 20:30h cuando llegué al punto de encuentro.
Había
que reconocer el terreno porque si hubiera cambiado algo de lo que recodaba
(una obra, una zanja, el estanque seco,…) hubiera sido necesario un cambio de
estrategia.
No,
la torre estaba en su sitio, el estanque también –aunque había mucha más
porquería flotando que la otra vez- El monumento también nos aguardaba con los
‘pies’ metidos en el agua –hacía mucho calor- y el sol aun nos estaba
preparando para lo que vendría después.
Poco
a poco la gente fue llegando y las caras conocidas me alegraron el momento.
Durante
el momento que dediqué a las explicaciones del ‘cómo’, fui viendo que a alguno
le recordaba lo aprendido en los cursos anteriores con Neus o conmigo. Fue
fácil retomar las enseñanzas dormidas en nuestra memoria. Un ‘clip’ y ahí
están. Sin problemas. Alguna connotación particular con las cosas particulares:
halos por los diafragmas muy abiertos, golpes de luces puntuales, …lo normal en
estos casos.
Los
mosquitos también quería aprender, pero de otra forma, por ‘alimentación’ y no
por atención a las explicaciones.
En
definitiva, la preguntas auguraban una noche agradable de fotos a la Torre
Agbar y sus inmediaciones.
Esta
torre se presenta majestuosa iluminada, con el ‘fuego’ llegando a las plantas
condicionando las miradas desde abajo hacia arriba. Y además no te permite que
la aprecies de otra forma. Si empiezas a mirar de arriba
hacia abajo no estás a gusto. El condicionamiento del arquitecto fue curioso Y agradable, porque cuando lo haces según sus pensamientos te sientes bien.
Entiendo
que no es una construcción ‘normal’. Que está concebida para seguir una cierta
pauta, y que, si bien puedes hacerlo como te de la gana, te sientes mejor si
sigues el patrón del fuego de sus luces.
Luego,
el estanque te ofrece una re-lectura de la escena: el agua te deja mirar lo
indefinido y sólo los colores toman su verdadera importancia, el agua siempre
en movimiento. La imagen es evocadora, más que definitiva.
Los
juegos de reflejos sobre la superficie del
estanque dan mucho juego en cuanto
que te pongas a sacar fotos las luces de la construcción que está en medio del
estanque: luz anaranjada que juega muy bien con lo oscuro y con los reflejos
puntuales de luces blancas. Un buen ejercicio de creatividad, con muchas
posibilidades y varios posibles encuadres. Todos ellos con posibilidades de
éxito. Y da igual desde dónde lo encuadres. Siempre hay un punto en que tienes
un cuadro ganador.
Desde
las gradas la Torre se ve reflejada en el agua y la hora ayudaba porque ya era
noche cerrada con iluminaciones de los faroles de luz blanca.

Es
evidente que no es un espacio creado para las fotos. Todo se cruza, todo se
interpone, nada está completamente entero en esa posición: La torre está
‘interrumpida’ por el museo. El reflejo lo interrumpe una pasarela. Al museo lo
corta una barandilla. El muestrario es grande. Muestrario que coloca a un
espacio impactante entre una carrera de obstáculos y una composición picassiana
de partes y ángulos.
No
obstante, las posibilidades son muchas y buenas.
La
música nos acompañó durante toda la sesión. La terraza del Diagonal amenizó la
noche.
Una
foto de grupo fantasmagórica dio paso a las fotos de la zona superior mirando
al Mercat dels Encants con sus techos de espejo, que rompen los esquemas del
observador, por la noche tienen ese color de las luces anaranjadas de las
farolas rebotadas en el suelo lleno de papeles, madera, techos de puestos… unos
techos que desde el atrio del Museo de Diseny produce un destello raro,
especial.
Nos
dieron las 23:00h haciendo pruebas y trabajos casi a medida. Los fantasmas
seguían siendo los protagonistas. Y como proyecto para unos fuegos
artificiales.
La
humanización de una foto que da vida y evita que las fotos de ‘paisajes
urbanos’ sean postales impersonales. La inclusión de formas humanas.
Un
par de juegos que convierten esas imágenes en fotos: las personas. Mientras que
aparezca alguna forma que sea reconocible como humana, las fotos serán más llamativas,
mas observables, menos frías.
La
verdad es que ha sido una noche de fotos muy agradable, serena y sin
sobresaltos.
Espero
que os haya gustado y que lo aprendido no os complique la vida confundiéndoos.
Un
último apunte: Lo mejor para hacer una buena foto es empezar desde el resultado
en vuestra cabeza, y de ahí hacia atrás par ver cómo podrías hacer esa foto.
Verás que sabes muchas más cosas de las que crees.
Un
abrazo.
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